
Hace unos días terminó, aparentemente, el conflicto docente en nuestra provincia. Y digo aparentemente porque no es fácil decir que está “todo bien” después de lo que se ha dicho y de lo que ha pasado en estos últimos meses.
Como docente no puedo pensar o sentir que está todo bien con alguien que me dijo irracional, que me amenazó, que me mintió y que jugó con mi buena fe. Imagine usted, lector, que alguien con quien trabaja o convive le haga este tipo de cosas, ¿sería fácil recobrar la confianza?
La forma en que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, el Sr. Daniel Scioli, y el ministro de Educación, Mario Oporto, se comportaron en medio del conflicto me hizo recordar a la forma en la que la Sra. Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner y sus acólitos lo hicieron durante el dilatado conflicto con el sector agropecuario.
En aquella ocasión los ministros Fernández salían constantemente a los medios criminalizando a los representantes del agro e intentando hacer creer a la gente que nuestros vecinos que protestaban en las rutas tenían la intención de quitarnos el pan de la mesa. De la misma manera, los medios nacionales, que en algunos aspectos son críticos del gobierno pero no en este caso, recalcaron una y mil veces que por culpa de los maestros de la provincia miles de jóvenes bonaerenses no podían estar en la escuela. Digo, ¿en el conflicto sólo tenemos responsabilidad los docentes? Y me pregunto ¿Cuándo los alumnos no tienen clases por otras causas nadie las cuestiona? Me refiero especialmente a la cantidad de alumnos que participan en los Torneos Juveniles Bonaerenses (creo que ya no se llaman así). ¿No sería, en este caso, conveniente poner la mayor cantidad posible de actividades en las vacaciones? Otra situación es la de los feriados que caen el fin de semana y se trasladan al lunes o viernes, ¿el turismo sí justifica la pérdida de clases?
Otro paralelismo interesante entre los métodos del gobierno nacional y el provincial es el de amenazar. No es preciso recordar con demasiado detalle las amenazas recibidas por los ruralistas, la presencia de gendarmes en las rutas, las detenciones, los juicios iniciados en San Pedro, etc. En esta ocasión el ministro Oporto esgrimió contra la docencia argentina dos amenazas concretas: la primera es ya bien conocida por los docentes, el descuento. Quizás se olvida el ministro del hecho de que tanto la Constitución Nacional como Provincial establecen como un derecho el de reclamar por lo que uno considera que es justo por lo que su actitud sería francamente inconstitucional. La segunda amenaza fue esgrimida tanto por Oporto como por Scioli: “Van a tener que estar en la escuela hasta el 29 de diciembre”. Muchachos, pónganse de acuerdo. O descuentan los días no trabajados o nos hacen trabajarlos, las dos cosas no se puede. Y apréndanlo, no se gobierna amenazando, la respuesta es y será siempre el diálogo.
Por último, otra característica que nos muestra que Scioli y Cristina son dos caras de la misma moneda: la ignorancia. La presidenta quedando en ridículo diciendo que la soja es un yuyo que crece en cualquier lado y el ministro Oporto amenazando, como mencionaba en el párrafo anterior, con que íbamos a tener que estar en la escuela hasta fin de año. Esa bravuconada del ministro sólo dio gracia a los docentes que todos los años y sin necesidad de que nadie los obligue tienen que estar en las escuelas hasta el último día hábil del año. Siempre, al menos desde que soy docente, ha sido así. ¡Por favor! ¿Qué idoneidad para decidir sobre la educación provincial pueden tener quienes ni siquiera saben como funciona?
Considerando las semejanzas en el manejo de conflictos entre la provincia y la nación, yo les recomendaría al Sr Oporto y al Sr. Scioli que observen los resultados obtenidos por la presidenta con respecto al campo. Luego de tanta prepotencia tuvo que torcer el brazo para que hoy el conflicto siga vivo.
Cómo decía en el comienzo, si realmente se quieren hallar soluciones para los problemas no insulten, no mientan más, no engañen, no amenacen. Cambien el método, porque hasta ahora, no sirvió.
Profesor Adrián Sebastián Winkler
sebastianwinkler@gmail.com
Como docente no puedo pensar o sentir que está todo bien con alguien que me dijo irracional, que me amenazó, que me mintió y que jugó con mi buena fe. Imagine usted, lector, que alguien con quien trabaja o convive le haga este tipo de cosas, ¿sería fácil recobrar la confianza?
La forma en que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, el Sr. Daniel Scioli, y el ministro de Educación, Mario Oporto, se comportaron en medio del conflicto me hizo recordar a la forma en la que la Sra. Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner y sus acólitos lo hicieron durante el dilatado conflicto con el sector agropecuario.
En aquella ocasión los ministros Fernández salían constantemente a los medios criminalizando a los representantes del agro e intentando hacer creer a la gente que nuestros vecinos que protestaban en las rutas tenían la intención de quitarnos el pan de la mesa. De la misma manera, los medios nacionales, que en algunos aspectos son críticos del gobierno pero no en este caso, recalcaron una y mil veces que por culpa de los maestros de la provincia miles de jóvenes bonaerenses no podían estar en la escuela. Digo, ¿en el conflicto sólo tenemos responsabilidad los docentes? Y me pregunto ¿Cuándo los alumnos no tienen clases por otras causas nadie las cuestiona? Me refiero especialmente a la cantidad de alumnos que participan en los Torneos Juveniles Bonaerenses (creo que ya no se llaman así). ¿No sería, en este caso, conveniente poner la mayor cantidad posible de actividades en las vacaciones? Otra situación es la de los feriados que caen el fin de semana y se trasladan al lunes o viernes, ¿el turismo sí justifica la pérdida de clases?
Otro paralelismo interesante entre los métodos del gobierno nacional y el provincial es el de amenazar. No es preciso recordar con demasiado detalle las amenazas recibidas por los ruralistas, la presencia de gendarmes en las rutas, las detenciones, los juicios iniciados en San Pedro, etc. En esta ocasión el ministro Oporto esgrimió contra la docencia argentina dos amenazas concretas: la primera es ya bien conocida por los docentes, el descuento. Quizás se olvida el ministro del hecho de que tanto la Constitución Nacional como Provincial establecen como un derecho el de reclamar por lo que uno considera que es justo por lo que su actitud sería francamente inconstitucional. La segunda amenaza fue esgrimida tanto por Oporto como por Scioli: “Van a tener que estar en la escuela hasta el 29 de diciembre”. Muchachos, pónganse de acuerdo. O descuentan los días no trabajados o nos hacen trabajarlos, las dos cosas no se puede. Y apréndanlo, no se gobierna amenazando, la respuesta es y será siempre el diálogo.
Por último, otra característica que nos muestra que Scioli y Cristina son dos caras de la misma moneda: la ignorancia. La presidenta quedando en ridículo diciendo que la soja es un yuyo que crece en cualquier lado y el ministro Oporto amenazando, como mencionaba en el párrafo anterior, con que íbamos a tener que estar en la escuela hasta fin de año. Esa bravuconada del ministro sólo dio gracia a los docentes que todos los años y sin necesidad de que nadie los obligue tienen que estar en las escuelas hasta el último día hábil del año. Siempre, al menos desde que soy docente, ha sido así. ¡Por favor! ¿Qué idoneidad para decidir sobre la educación provincial pueden tener quienes ni siquiera saben como funciona?
Considerando las semejanzas en el manejo de conflictos entre la provincia y la nación, yo les recomendaría al Sr Oporto y al Sr. Scioli que observen los resultados obtenidos por la presidenta con respecto al campo. Luego de tanta prepotencia tuvo que torcer el brazo para que hoy el conflicto siga vivo.
Cómo decía en el comienzo, si realmente se quieren hallar soluciones para los problemas no insulten, no mientan más, no engañen, no amenacen. Cambien el método, porque hasta ahora, no sirvió.
Profesor Adrián Sebastián Winkler
sebastianwinkler@gmail.com
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